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domingo, 20 de septiembre de 2009

Más allá de la orilla

Normalmente, a los submarinistas les cuesta explicar el “otro mundo” que han visto bajo el agua. Colores y formas, difíciles de valorar si no se viven en primera persona. Sin embargo, el trabajo de los fotógrafos submarinos nos permiten hacernos una idea de ese mundo, más allá de la playa.

Uno de ellos es Carlos Villoch (Bilbao, 1069), que hace a penas diez años era informático en Inglaterra. Poco después, se lió la manta a la cabeza y se fue al Caribe para entregarse a sus dos pasiones: el mar y la fotografía. Durante un tiempo, trabajó como guía de buceo, cámara y fotógrafo submarino. Después, su nueva trayectoria le ha llevado a lugares como Australia o las Islas Caimán, dos de las zonas que destacan por su vida submarina.

Las imágenes de Villoch, reconocido en el exterior, se han publicado en la organización ecologista WWF y en la BBC, entre otros. Hasta el 1 de noviembre, el Museo Marítimo de Bilbao expone parte de su obra subacuática. Imágenes de medusas, corales, peces y algas a la luz de un flash, que permite reconocer los colores. Y es que el agua los filtra y los hace imperceptibles. Por ejemplo, a diez metros de profundidad, desaparece el rojo. Además de la belleza, las imágenes implican un punto de denuncia: el respeto por el mar. Sólo un dato: con el aumento de cinco grados de la temperatura del agua, se pondría fin al 95% de las especies de coral en los próximos 50 años. Y hay que tener en cuenta que los corales albergan el 25% de las especies marinas.

La página web de Villoch es muy recomendable por su banco de imágenes y la información relacionada con el mundo submarino.

Orgullo africano


Que senegaleses, congoleños o nigerianos protagonicen noticias que no hablan ni de pateras, ni de pobreza, ni de muerte es un motivo de alegría. Si el hilo conductor de esas historias es el arte, el punto de interés está servido. Por ejemplo, una galería del centro de Bilbao agrupa la obra de diferentes artistas africanos. Unos, consagrados. Otros, principiantes. Todos han recorrido un camino complicado para otorgar a sus cuadros y esculturas la dignidad necesaria para vivir de ellos y para que se les considere artistas.

Kalao nació en 2005 y, desde entonces, acoge arte africano tradicional, pero, sobre todo, actual. Tanto es así, que se definen como un espacio exclusivo para creadores africanos contemporáneos. Su eje principal es su tierra, con asuntos como los grupos sociales, la mujer, la fertilidad o sus costumbres.

La galería está situada en la calle Sombrerería número 10 de Bilbao. Por cierto, kalao es el nombre de un ave africana, venerada por muchas tribus africana del continente y considerada símbolo de fertilidad y origen del mundo.